¿Cómo desarrollar la autoestima en los niños?

La iniciativa es esa capacidad que nos permite empezar a realizar alguna actividad de forma autónoma sin la necesidad de que alguien nos la tenga que recordar. Es decir, es esa habilidad que nos permite vencer a la pereza y a la comodidad y nos empuja a controlar nuestra propia acción para conseguir unos objetivos concretos. 

“Es que si no se lo repito 10 veces no hace los deberes” o “ya no sé ni cómo decirle que deje el móvil y empiece a comer, no hay forma”, son ejemplos de algunas de las frases que más se repiten por parte de los padres y madres. Una de las capacidades más importantes para poder conseguir que nuestro niño realice estas tareas sin que nadie se lo diga es justamente la iniciativa. Para que exista iniciativa en nuestros niños primero tenemos que trabajar con su autonomía y su responsabilidad

Por suerte, hay muchas actividades del día a día que nos ayudan a desarrollar su autonomía y a la vez su futura iniciativa. A continuación, os muestro algunas de ellas: 

1) En primer lugar, es muy importante que des de que son pequeños les asignemos tareas sencillas; estas tareas pueden ser des de ordenar sus juguetes hasta regar alguna planta, por ejemplo. En el momento en el que le expliquemos la tarea le tenemos que hacer consciente de la importancia que tiene ésta para nosotros y para el bienestar del hogar en general, es decir, le tenemos que dar un sentido. No nos olvidemos tampoco de recordarle que confiamos plenamente en él para la realización de la misma. La dificultad de las tareas asignadas tiene que ir aumentando con la edad. 

2) Al principio es difícil que ellos sepan que tareas tienen que hacer por lo que seguramente no empezaran ninguna de manera autónoma y por iniciativa propia. Algo que podemos hacer para ayudarles es hacer una lista, en la que consten aquellas cosas que queremos que realizen. Tenemos siempre que empezar por cosas sencillas para ir aumentando gradualmente la dificultad según la edad. Una vez hayamos realizado la lista les podemos sugerir cuando pensamos que sería el mejor momento para hacerlo y cómo lo haríamos nosotros, pero recordad que tienen que ser ellos los que tengan al final la libertad de buscar el momento y la forma. 

3) Debemos dejarles libertad para que hagan las cosas a su manera, equivocarse está permitido. Tenemos que respetar y tolerar sus formas de hacer las cosas. Si le repetimos constantemente “no, esto no se hace así” o “lo estás haciendo mal” no ayudamos a que posteriormente el niño quiera hacer esas tareas de forma autónoma. Recuerda que para aprender también es bueno equivocarse y si no les dejamos ese margen de error para poder hacerlo lo que estamos haciendo es cerrar puertas para que se realice ese aprendizaje. 

4) Si vemos que las cosas no le están saliendo bien y se frustra es importante que sobre todo valoremos su esfuerzo. “No me importa tanto el resultado sino las ganas que he visto que le has puesto” podría ser una buena frase para hacerles entender que siempre que veamos una buena predisposición por su parte estaremos contentos. El resultado siempre lo podremos mejorar, lo importante es que poco a poco cojan el hábito y aumenten su tolerancia a la frustración para hacer frente a esas ocasiones en que no sale todo como tenían planeado. 

5) Cuidado con hacerle las cosas por comodidad. Es normal que en los primeros años le ayudemos a comer, a vestirse, a coger la mochila del cole… pero tenemos que ir con cuidado de que eso no se vuelva costumbre. Muchas veces sin darnos cuenta somos nosotros los que le facilitamos al niño muchas tareas que después de golpe queremos que asuma solo: “Es que si no lo visto yo no acabaríamos nunca” se podría resolver levantándonos un poco más temprano y dejando que se vista solo, por ejemplo. Así que poco a poco es importante ir desmarcándonos para que sean ellos los que cojan la responsabilidad de sus cosas, siempre mostrándonos dispuestos a ayudar en casos en los que sea estrictamente necesario. 

6) Que sea él quien elija. ¿Le compro esta camiseta o esta? ¿Le hago el bocadillo de jamón o de queso? ¿Lo apunto a futbol o a básquet? ¡Pregúntaselo! Tenemos que dejar que sean ellos quienes vayan experimentando sobre sus gustos, sus aciertos, sus errores… si no les dejamos explorar es muy poco probable que acaben teniendo un criterio y unos gustos propios, características muy importantes para el posterior desarrollo de la iniciativa propia. 

7) Refuerza positivamente a tu hijo cuando tenga iniciativa. Considero que este es uno de los puntos más importantes en el desarrollo de su iniciativa y autonomía en general. Cuando veas que tu hijo ha realizado esa tarea que habíais acordado o ha hecho una aportación propia a la conversación felicítale por el resultado y acompáñalo de frases como “estoy muy orgullos@ de ti”, “me ha gustado mucho que hayas hecho esto” o “si sigues así seguro que lograrás grandes resultados”. En ocasiones cometemos el error de repetirles constantemente todo aquello que hacen mal y de no reforzarles todo lo que hacen bien. Es importante que si queremos que una conducta que nos gusta de nuestro niño se repita se lo hagamos saber de la misma forma que también le decimos aquellas que se pueden mejorar. 

Si queremos niños con iniciativa, autónomos y responsables tenemos que facilitarles primero las herramientas para poderlo ser. No podemos esperar que los niños desarrollen esas capacidades de la nada ni de forma innata, sino que tenemos que ser los adultos los que les demos el primer empujón para que después sean ellos los que empiecen a andar solos y con esa iniciativa propia tan necesaria en la vida adulta. 

Edna Rius Juan 

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